En maratón, trail largo o ultra, llega un momento en el que las piernas siguen… pero la cabeza empieza a dudar, es en ese momento exacto en el que empieza la verdadera lucha, la mental, por eso es importante saber cómo entrenar la fatiga mental, cómo hablarle a tu cabeza para no permitirle ese ‘bloqueo’ que lo arruina todo.
Durante años se ha puesto el foco casi unilateralmente en aquellos entrenamientos físicos que llevan al límite a los músculos, pero en distancias largas no son lo único de lo que dependemos. La fatiga mental como bien sabemos puede ser la que decida que el cuerpo es incapaz de continuar. La buena noticia es, que al igual que los músculos, también se puede entrenar.
¿Qué es la fatiga mental y por qué aparece?
La fatiga mental no tiene que ver con una lesión o con la incapacidad real, aparece tras tiempo continuado de esfuerzo, cuando el cerebro empieza no solo a estar cansado sino a percibir incomodidad, dolor, calor, hambre o monotonía durante horas. La función del cerebro es protectora, intenta evitar que tu cuerpo no sufra demasiado pidiendo que pares.
Es por eso que si no sabes gestionarla evoca en cambios de ritmo, equivocaciones en la nutrición o terminar en abandono que no se relaciona con un límite físico real o lesión.
¿Por qué entrenar la cabeza es clave para marcar la diferencia?
En carreras largas no gana el más rápido, sino el más constante, requieren concentración, equilibrio emocional y horas de atención continúa.
Dos corredores con una condición física similar pueden vivir las distancias completamente diferentes y obtener resultados totalmente distintos en función de cómo afronten aquellos momentos mentales más críticos. Entrenar la mente no supone que se elimine el cansancio, sino aprender a convivir con él sin perder el control ni variar en ritmo, energía o alimentación.

Mejores estrategias para entrenar la fatiga mental
- Entrena la mente antes que el cuerpo, utiliza unos 10 minutos previos a tu entrenamiento para «cansar la mente» con ejercicios cognitivos, como por ejemeplo haciendo cambios rápidos de instrucciones en intervalos, con ello cuando salgas a correr estarás entrenando algo más que el músculo.
- Entrena la incomodidad controlada, tenemos que ser conscientes de que no todos los entrenamiento pueden o van a ser perfectos, debemos salir a entrenar con calor, sin ganas o en un día de malas sensaciones mentales enseña de forma progresiva a tu mente a no rendirse en el primer atisvo de incomodidad.
- Divide la distancia mentalmente, pensar en los kilometros totales puede resultar agobiante, por eso dividir en tramos cortos la carrera nos sirve para darnos esos pequeños ‘chutes de motivación’. Pensamientos como ‘ puedo continuar hasta el próximo avituallamiento’, o elegir un kilómetro como objetivo ayuda a la mente a incentivarse y obviar esa fatiga mental.
- Entrena sin estímulos externos, correr con música nos sirve de apoyo, pero puede convertirse en nuestro propio talón de aquiles al convertirse en una dependencia. Introducir rodajes largos sin auriculares ayuda a tolerar el silencio y acostumbrarte a estar a solas con tus pensamientos.
Preparar una distancia larga empieza mucho antes del dorsal. Entrenar el cuerpo, la cabeza y cuidar los pensamientos marcan la diferencia cuando las horas pasan. Si te estás preparando para un reto de este tipo, contar una buena planificación y el material adecuado puede ayudarte a llegar más lejos con mayor seguridad y confianza
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